La actuación, ejecutada por Abala, mejora la respuesta ante las lluvias torrenciales, protege el río Segura y recupera 10.000 metros cuadrados de huerta tradicional para el disfrute de los vecinos.

Alcantarilla cuenta con una nueva infraestructura para mejorar la gestión del agua de lluvia y reducir el impacto de los episodios de precipitaciones intensas. Se trata del tanque de tormentas del Paraje Las Caracolas, ejecutado por Abala y con capacidad para almacenar hasta 10.000 metros cúbicos de agua.

La actuación incorpora, además, un espacio verde de 10.000 metros cuadrados que recupera elementos propios de la huerta tradicional y pone a disposición de los vecinos una nueva zona de paseo, descanso, ocio y educación ambiental.

El presidente del Grupo Hozono Global, Manuel Martínez Ortuño; el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, y la alcaldesa de Alcantarilla, Francisca Terol; inauguraron este lunes el nuevo Paraje Las Caracolas, que incorpora, un espacio verde de 10.000 metros cuadrados.

Durante el acto, Martínez Ortuño señaló que “para nosotros es una satisfacción haber participado, a través de Abala, en un proyecto que combina ingeniería, sostenibilidad y recuperación del espacio público. No se trata únicamente de una infraestructura hidráulica, sino también de un nuevo entorno verde y accesible para los vecinos”.

Manuel Martínez Ortuño reconoció asimismo “el trabajo de todos los profesionales que han hecho posible esta obra y la confianza de las administraciones implicadas”. En este sentido, añadió que “proyectos como este demuestran la importancia de la colaboración entre el sector público y el privado para mejorar las ciudades y avanzar hacia una gestión más eficiente y responsable de los recursos”.

La infraestructura está diseñada para recoger los primeros 10.000 metros cúbicos de agua durante los episodios de lluvias intensas. De este modo, permite retener los arrastres y sedimentos que llegan a la red de saneamiento y evitar que sean vertidos directamente al río Segura.

El agua almacenada será enviada posteriormente a la estación depuradora para su tratamiento y su utilización en labores de riego, favoreciendo un aprovechamiento más eficiente de los recursos hídricos.

Una infraestructura soterrada frente a las lluvias intensas

El depósito subterráneo tiene alrededor de 90 metros de longitud, 25 metros de anchura y 4,5 metros de altura. También incorpora un sistema automático de limpieza que facilita las labores de mantenimiento y permite recuperar su capacidad de almacenamiento tras cada episodio de precipitaciones.

La construcción del tanque mejora la respuesta de la red de saneamiento ante las lluvias torrenciales y contribuye a proteger tanto el entorno urbano como el cauce del río Segura.

Las obras han sido ejecutadas por Abala, compañía de Grupo Hozono Global especializada en la construcción de infraestructuras y en el desarrollo de actuaciones vinculadas a la gestión eficiente del agua y la mejora de los entornos urbanos.

Un nuevo espacio inspirado en la huerta tradicional

Sobre el tanque de tormentas se ha creado un espacio natural visitable de 10.000 metros cuadrados, diseñado para recuperar el paisaje y algunos de los elementos más representativos de la huerta murciana.

El paraje cuenta con caminos naturales de tierra, acequias, áreas de descanso y zonas de ocio. Incluye 160 árboles frutales y cítricos y se divide en cuatro grandes huertos con cultivos tradicionales como tomates, lechugas, apio, pimientos y berenjenas.

También se han plantado más de 10.000 ejemplares pertenecientes a cerca de 60 especies aromáticas, culinarias y arbustivas, entre ellas lavanda, romero, albahaca, perejil, hierbabuena y cebollino. La vegetación elegida contribuye a recrear la biodiversidad, los aromas y la imagen tradicional de la huerta.

La actuación ha permitido recuperar un espacio anteriormente degradado e integrarlo en el entorno formado por la ribera del río Segura, el Parque del Acueducto, la Noria y el Museo de la Huerta.

Como elemento central del paraje, se ha instalado la escultura de una gran caracola que recuerda el instrumento utilizado tradicionalmente para avisar a la población de la llegada de las riadas. En la base del monumento se ha grabado un fragmento de Las caracolas, obra del poeta y periodista alcantarillero Pedro Jara Carrillo que ha inspirado el nombre del nuevo espacio.